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Cumplimos
ahora un año del nacimiento de ISIDORA, una criatura a la que
todos queremos porque se ha erigido en adalid de la difusión
del ideario del mundo que rodeó la figura de Pérez Galdós.
Es verdad que en estos tiempos en los que estamos es difícil
contar con una publicación dedicada a una persona y a su obra,
pero lo cierto es que son tantos los años que abarca la producción
de Galdós, tantos los campos y disciplinas que abarcó
que, en fin, no hace falta justificar por qué hay
que contar con una u otra más revista especializada
en su obra, todo el mundo lo entiende. Creo, en efecto, que
ISIDORA aun siendo una publicación poco usual en sus contenidos
ha tenido una buena acogida si bien a expensas de saber qué
va a pasar en el tiempo, si tendrá continuidad, o si no la
tendrá; a todo lo que empieza es lo primero que se le pregunta
o se le augura, pero eso no depende tanto de nosotros sino más
bien de nuestros lectores y suscriptores.
Este año, hemos perdido a uno de nuestros mejores especialistas:
John Kronik. Por eso queremos por medio de las palabras —que
son nuestro mejor regalo—ofrecerle el más agradecido
abrazo de adiós ante su nueva andadura. Bueno. Nunca es suficiente
para valorar con rigor el gran trabajo que en silencio hay que realizar
para ser estudioso, crítico, historiador..., un gran esfuerzo
sin duda, premiado probablemente en otro mundo. No lo sé.
Asimismo celebrar los cien años del maestro de maestros don
Francisco Ayala con su extraordinaria amabilidad intelectual y humana
por medio de su texto que con tanta generosidad nos ha cedido. Además
de nuestra sección de traducciones que paulatinamente va estimulando
a nuestros jóvenes estudiantes de los departamentos extranjeros
así como a sus profesores, las efemérides, entrevistas...
Inauguramos en este número 2 una sección en la que relacionaremos
a Galdós con las artes, en el que se dedica en especial a su
relación con el cine. En este sentido, las diferentes perspectivas
que nos aportan directores, actrices, actores, guionistas... serán
un mundo paralelo al estrictamente literario y, en cierto modo si
se piensa bien, no es otro que el imaginado por el propio Galdós
con su increíble intuición. Las diferentes plumas, textos
diversos en extensión según sentir y necesidad creativa
que incluimos en nuestra publicación, extraordinarias y variadas
con diferentes puntos de vista de la obra del autor canario, animan
a la lectura y al conocimiento de todos aquellos que conocen y que
conocerán la obra de Galdós. Nuestro agradecimiento
a todos los que creyeron en nosotros desde un principio y después
por su apoyo porque podemos compartir ideas en estos días.
Y a los que no lo hicieron y no lo quieren hacer —sabe Dios
por qué— pues muchas risas para todos porque no pasa
nada, y todos, en realidad, también tenemos derecho a nuestra
indivisible hora paradójica.
Rosa Amor del Olmo, (Directora y Editora)
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