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2.
SUEÑOS PLEBEYOS
(Una lectura entre Galdós y Dickens)
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Los
sueños de una época pueden transformarse en pesadillas
que anulan la personalidad individual e impiden la realización
de una vida plena. Dickens y Galdós poseían, como todos
los grandes novelistas del XIX, una veta visionaria que les llevó
a distinguir en su tiempo un conflicto trágico entre los fantasmas
de la alienación y la dignidad humana, entre fuerzas que despojaban
a los hombres de su naturaleza e individuos cuya bondad y sencillez
los preservaban en su integridad moral.
Uno de los temas fundamentales de la novela del XIX gira en torno
a la figura del hijo del pobre, del plebeyo seducido por
la fantasía de la libertad, por el afán de emulación
desencadenado por la repentina visibilidad y accesibilidad de la riqueza,
por la posibilidad de ascender en la escala social y salir del anonimato
de los oficios.
El callejón sin salida al que le conducirá esta oscura
tendencia se vincula con aquello que Dostoievski denominó la
vida del subsuelo. Es decir, con esa contraimagen de la modernidad
representada por un hombre cuyos deseos vienen determinados por lo
que otros desean y que se engaña pensando que sus apetitos
son fruto de una decisión libre y soberana.
El hijo del pobre, no satisfecho con su condición social y
arrastrado por un deseo irresistible de emulación y riquezas,
termina perdiendo el sentido de la realidad y penetrando en el reino
de la utilidad fantástica, en un mundo de esperanzas
quiméricas que dejan tras de sí un rastro de locura
o melancolía. Galdós y Dickens abordaron dicha figura
en La desheredada y Grandes esperanzas, respectivamente,
aunque ese asunto fluye de forma intermitente en otras muchas novelas.
Bien podríamos decir que es un asunto que pertenece a la identidad
moral de sus universos narrativos... (EXTRACTO)
Luis Mateo Díez, Académico de la RAE
y escritor.
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