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8.
MIAU: EL LENGUAJE COLOQUIAL (HUMANO) EN GALDÓS
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En sentido estricto, el lenguaje coloquial no
es sino el producto de una determinada modalidad de realización
lingüística oral-conversacional, que se define por su
inmediatez (fugacidad, espontaneidad) y por la interdependencia dinámica
de todos los elementos que intervienen en el proceso de actualización
comunicativa (emisor, etc.). Se entiende, pues, que cuando empleamos
la denominación de «lenguaje coloquial» en el estudio
de una obra literaria nos estamos refiriendo, en realidad, a la imitación
que del lenguaje conversacional pone el autor en boca de sus personajes.
Y es que las limitaciones, convenciones y condicionamientos que la
comunicación escrita impone al texto son muy diferentes de
los que impone la comunicación oral. En efecto, el coloquio
presenta una estructura abierta que se basa en la alternancia comunicativa
y en el puntual compartir por parte de los interlocutores, es efímero
y está condicionado por la inmediatez: todo ello favorece la
improvisación formal. La comunicación escrita
literaria, por su parte, unilateral (receptor-mensaje) y destinada
por su autor a perdurar, debe proporcionar un determinado contexto
de sentido («elaborándolo», desde una dimensión
más o menos imaginaria, para el lector (1)),
supedita todo elemento al plan general de conjunto y crea unas determinadas
expectativas en el lector: todo ello favorece, por un lado, la formulación
lingüística reflexiva (como parte de la «voluntad
de estilo» de su autor) y, por otro, el re-uso (relectura, comprobación,
memorización) por parte del receptor.(EXTRACTO)
Ana María Vigara Tauste, Departamento de Filología
Española III, Ciencias de la Información, Universidad
Complutense de Madrid.
_________
(1) Cfr.
Eugenio Coseriu, «Determinación y entorno», en
Teoría del lenguaje y lingüística general,
p. 322: «El lenguaje no dice las condiciones contextuales porque
no es necesario que las diga, pero las utiliza y, por tanto, la expresión
real las implica y las contiene.»
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