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14.
DOS RETRATOS DE AMARANTA
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PARA PRESENTAR
EL ASUNTO
Fuera de toda duda está la importancia
del papel del personaje en la ficción narrativa, y la funcionalidad
y la eficacia que el retrato adquiere en estos textos; como fuera
de toda duda está, para el lector galdosiano, la maestría
del autor para la configuración de sus personajes y su habilidad
para el retrato literario: uno de sus mayores logros, en efecto; cualitativa
y cuantitativamente hablando. Conoce ese lector galdosiano que esos
retratos pueden ser de medio cuerpo, o de cuerpo entero; que atienden
a los rasgos físicos sin olvidar aspectos externos que complementan
la personalidad del retratado; que registran las fisonomías
fotográficamente, o que aplican sobre ellas una lente deformadora,
acercando el retrato a la caricatura; que juegan con las perspectivas
para enfocar a los modelos desde ángulos diferentes; que sobreiluminan
algún detalle físico para individualizar. Sabe ese lector
que, lejos de pararse en lo exterior de los rasgos fisonómicos,
los retratos literarios de Galdós profundizan en las almas
que asoman por los ojos o los gestos mediante apuntes sutiles. Sabe
que casi nunca el retratado posa una sola vez, sino que la lente literaria
vuelve a él en el suceder de las páginas reenfocándolo
oportunamente, para completar detalles o para desvelar a través
de ellos secuelas del paso del tiempo o variaciones de personalidad.
Por fin, sabe ese lector que domina en cualquiera de los retratos
literarios galdosianos (incluso en los históricos) la lente
intencionada del creador, capaz siempre de manipular cualquier realidad
física; que sobre el expresionismo caracterizador, prevalece
siempre el impresionismo de la mirada artística.
Conoce también el lector galdosiano experimentado que, entre
la rica galería de los retratos literarios del autor, los dedicados
a mujeres merecieron de su pluma especial atención y cuidado;
que destaca en ellos una exquisita composición de sombras y
de luces en perspectivas cambiantes, con las que Galdós juega
hábilmente para destacar rasgos psíquicos, o apuntes
morales detrás de los físicos; que actúa con
intencionada perspicacia, con detenimiento, con morosidad; con delectación,
incluso. Muchos serían los ejemplos posibles, en los que ahora
no puedo entrar.. (EXTRACTO)
Yolanda Arencibia, Universidad de Las Palmas de Gran
Canaria.
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