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Esta
charla, es un intento de acercar el universo de la obra galdosiana,
y adelanto que de un modo inconexo y a retazos, al mundo cinematográfico.
No pretende ser ésta un estudio ni siquiera elemental, sino
dar las relaciones del cine con la obra del escritor canario y levantar
ciertos elementos para la polémica, tanto cinematográfica
como literaria.
Podemos afirmar que Benito Pérez Galdós es el escritor
español del que más veces se han adaptado sus obras
al lenguaje cinematográfico, incluso alguna de ellas hasta
tres versiones. Solamente le puede superar nuestro gran novelista
y maestro del escritor canario, reconocido por él mismo, Miguel
de Cervantes, de cuya obra cumbre, Don Quijote de la Mancha,
se han hecho numerosas adaptaciones no sólo en España
sino en varios paises y, a veces, por excelentes directores. Ya en
los albores del cine, en 1905, Zecca, uno de los pioneros del arte
cinematográfico, hace una exigua versión de 430 metros,
y en 1909 Emile Cohl en dibujos animados realiza otra y Camille de
Morlhon en 1912, todas ellas en Francia. En Estados Unidos se adapta
de nuevo en 1915 por Edward Dillon y en Dinamarca en el año
1926 por Lau Lauritzen. Tenemos que llegar a 1934 para que se haga
la primera gran adaptación del Quijote a la pantalla,
la que dirigió Pabst en Francia, que sobrepasaba la hora y
media de proyección. Una de las mejores versiones se hizo en
la URSS en 1957 por Kozintsev e interpretada por el gran actor Tcherkassov,
intérprete de grandes peliculas soviéticas como Alexandre
Nevsky o Iván el Terrible del genial Eisenstein.
Se ha hecho en
musical, como El Hombre de la Mancha, o en insólitos
films como el heterogéneo y rocambolesco dirigido por Orson
Welles.
En nuestro país se han realizado algunas versiones tanto para
la pantalla grande como para la pequeña, como la dirigida por
Gutierrez Aragón, e incluso en dibujos animados. En Méjico
la adapta Roberto Gavaldón en 1972 con el título de
Don Quijote cabalga de nuevo. Pero dejemos al Ingenioso Hidalgo
no sin antes incidir en la sana influencia de Cervantes sobre el escritor
canario. ¿No es acaso Nazarín un Quijote cuando decide
recorrer los campos de Castilla con la demencial intención
de arreglar el mundo, como hace Alonso Quijano en la obra cervantina?
O recordemos el comienzo quijotesco de Tristana: «En
el populoso barrio de Chamberí, más cerca del depósito
de aguas que de Cuatro Caminos, vivía no ha muchos años
un hidalgo de buena estampa y nombre peregrino, no aposentado en casa
solariega, pues allí no las hubo nunca…» Galdós,
nacido tan léjos de la Península, recibe la gran herencia
del escritor alcalaíno de Castilla. Son nuestros dos grandes
novelistas. (EXTRACTO)
Angelino Fons, Director de cine.
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