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2.
GALDÓS: LA INTERLITERALIDAD EN LOS PRIMEROS EPISODIOS
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Casi
todos los lectores lo sabemos. Los grandes novelistas europeos del
siglo XIX marcan el nivel más alto que ha alcanzado el sentido
de la Historia en su manifestación literaria: Balzac, Dickens,
Flaubert, Turgueniev, Galdós, Dostoyevski, Tolstoi —limitándonos
a los más conocidos. Es evidentísimo lo que digo. Lo
es un poco menos una segunda observación, relativa no ya al
devenir social, económico o político de unos países,
sino a la literatura misma, por fuerza existente con anterioridad
y procedente también de épocas pretéritas, y
percibida como componente de la escritura literaria nueva. La escritura
literaria también exhibe su naturaleza histórica. En
ambos casos el pasado se incorpora a la conciencia y la acción
del escritor en el presente. Un mismo entendimiento vivo y activo
de la historicidad envuelve los contenidos sociales y las formas de
expresión y creación.
En cuanto a lo primero, afirma Joaquín Casalduero en su importante
libro sobre Galdós que el Romanticismo ha sentido intensamente
«la vida del hombre como tiempo », la temporalidad viva
que suplanta la eternidad y conduce a acentuar lo particular y diferente,
más acá de lo general y universal. Y la emoción
histórica permite sentir mejor la especificidad del presente.(1)
Así fue, sin duda. Pero se plantea en consecuencia la pregunta:
¿de qué tiempo, o mejor, de qué tiempos hablamos?
Claudio Guillén, (Académico de la RAE
y escritor).
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(1) J.
Casalduero, Vida y obra de Galdós (1843-1920), Madrid,
1951, p. 49. |