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5.
RAZÓN Y PASIÓN: LA DE SAN QUINTÍN
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Quizás sea uno de
los contados directores de escena que consideran la obra literariodramática
de Pérez Galdós susceptible de ser escenificada por
su sostenido interés para nuestros contemporáneos.
Las razones para que esto sea así son múltiples y
diversas. No voy ahora a reseñarlas. Uno de mis deseos todavía
incumplidos es el de escenificar La razón de la sinrazón,
uno de los textos más consecuentemente renovadores y perspicaces
de la literatura dramática española en el siglo XX.
En aquel ya lejano 1983, las condiciones materiales de que disponíamos
me impedían abordar un proyecto de tamaña envergadura.
Mi atención derivó hacia otra obra más asequible
e igualmente profunda si acertábamos a liberarla de cierta
retórica expresiva y darle una lectura y formalización
escénica de consecuente contemporaneidad. Se trataba de La
de San Quintín. Así nació aquella aventura.
Sin embargo, nunca escribí nada en su día en torno
a mi escenificación, aunque hube de responder con amplitud
y contundencia a las habituales agresiones sufridas, que en este
caso fueron de consideración. He llegado a preguntarme a
mí mismo si existía algún tipo de condicionamiento
interno, de oclusión mental que me impidiera abordar este
espectáculo incluso después. Creo que no, que se debió
más bien a una falta de urgencia que pude restituir más
tarde y en la que ahora reincido. (...)
Juan
Antonio Hormigón, (Catedrático de Dirección
de Escena de la Real Escuela Superior de Arte Dramático). |