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8.
PERSPECTIVAS DE LAS CATARATAS DE BENITO PÉREZ GALDÓS
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Galdós
expresó siempre en su vida un hondo temor a la ceguera y reflejó
en su obra una gran ternura por los ciegos. El ciego desempeña
siempre en la obra de Galdós un papel simbólico. Pensemos
en los personajes galdosianos Tito Liviano, el historiador del Episodio
Cánovas y que tiene mucho de autobiográfico;
en don Evaristo Feijoo de Fortunata y Jacinta; en don Beltrán
de Urdaneta, magnífico personaje de Luchana, que dice
a Carpena: «Oh, no, amigo mío, ya estoy muy acabado,
ya no soy ni sombra de lo que fui. Verdad es que no me falta cabeza
y discurro como en mis mejores tiempos, pero la vista se me va. Hay
días que no veo tres en un burro...»(1).
Y recordemos también a otros personajes galdosianos como Don
Francisco Bringas de la novela La de Bringas; a Almudena, el gran
personaje de Misericordia y a Pablo Penáguilas, el
señorito ciego de nacimiento, de Marianela.
Dr. Manuel Herrera Hernández, (Miembro de
Número de la Real Academia de Medicina de Tenerife. Asociación
Internacional de Hispanistas)
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(1) Emilio
Zapatero Ballesteros: Los ciegos galdosianos. En: II Reunión
Nacional de Médicos Escritores, pp. 269. Mérida, 2-4
de mayo de 1975.
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