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10.
MARÍA FERNANDA D'OCÓN ES BENINA EN MISERICORDIA
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Una
de las más admirables novelas de Pérez Galdós,
Misericordia, se convirtió hace años en un excelente
y exitoso montaje teatral que se estrenó en el teatro María
Guerrero de Madrid en 1972. Sus principales responsables fueron el
aragonés Alfredo Mañas –ya fallecido y autor de
la adaptación– y el director José Luis Alonso
de Santos, de cuya muerte se cumplen por ahora unos diecisiete años.
A los diez años de su muerte, en 2001, la obra se repuso gracias
al que en su día fue ayudante de dirección de esta adaptación,
Manuel Canseco. En unos años como en otros la protagonista
del principal personaje femenino ha sido siempre la misma actriz,
o si se me permite, la misma persona, M.ª Fernanda d’Ocón,
que ha inmortalizado el personaje.
Interpretar a un personaje novelesco es a todas luces algo difícil
de alcanzar, interpretar
a un personaje de Galdós es un reto para cualquier actriz,
pero interpretar a un personaje
femenino de Galdós es una de las mayores cimas que una profesional
del arte dramático querría alcanzar. María Guerrero,
Margarita Xirgú, Matilde Moreno, Cobeña, Tubáu,
Suárez,
Pino... fueron algunas de sus actrices más celebradas, en efecto,
tanto como los personajes
que representaron. Y es que Galdós era un especialista del
retrato, así lo demuestran
tanto sus escenografías como los caracteres y peculiaridades
de sus personajes, un pintor, como lo eran sin ir muy lejos en aquel
entonces dos de sus coetáneos, Sorolla y Sanders, ahora homenajeados
en las salas de pintura de Madrid (Fundación Caja Madrid y
el Thyssen-
Bornemisza). Salía yo de esta exposición madrileña
el día en que me iba a encontrar con
D’Ocón en la Estación de Atocha y pude comprobar
cómo, en efecto, de pintar el arte se trataba, y de pintar
a personas todavía más. Por tanto, de Galdós
y de la invención-creación
del personaje se trató en nuestra amable conversación,
ejecutando igualmente que sus homólogas, las actrices, las
heroínas novelescas o dramáticas, el ideal creativo
procurando dar su propia identidad y crear un particular mundo de
sentidos y sentimientos, del mismo modo que lo hacen los actores para
conseguir la excelencia creadora e interpretativa. Eso es lo que ha
demostrado M.ª Fernanda d’Ocón en el personaje de
Benina de Galdós y de Mañas.
Aquí reproduzco algunos parlamentos de nuestro encuentro. Todo
el arte, toda la cultura,
son una sucesión de vasos comunicantes, que diría Alfredo
Mañas.
Rosa Amor del Olmo, (UCO-Angers).
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